La gastronomía de
Guatemala es, sin duda, una de las mejores formas de descubrir el país. Más
allá de sus impresionantes paisajes y de la riqueza de su cultura, cada plato
cuenta una historia en la que se mezclan las tradiciones ancestrales del pueblo
maya con la herencia española. El resultado es una cocina llena de
personalidad, con sabores intensos, ingredientes sencillos y recetas que han
pasado de generación en generación.
La primera parada la
realicé en el famosísimo puesto que Doña Mela tiene en el Mercado Central de
Ciudad e Guatemala.
En la mesa
guatemalteca nunca faltan productos como el maíz, los frijoles, el chile, el
tomate, el aguacate o el cacao. El maíz, considerado sagrado por la cultura
maya, es el auténtico protagonista y está presente de mil formas diferentes.
Cada región aporta además sus propios ingredientes y especialidades, así que
viajar por Guatemala también es hacerlo a través de su gastronomía.
Una de las cosas que
más me llamó la atención fueron las tortillas de maíz. Eso sí, he de reconocer
que no terminaron de conquistarme. Forman parte
del día a día y se elaboran de manera artesanal, una tradición que muchas
mujeres aprenden desde niñas casi como un juego. Las hay de maíz blanco,
amarillo, negro y rojo, aunque este último es bastante difícil de encontrar.
Curioso es el proceso que sufre el grano de maíz para poder ser consumido, se somete a un proceso llamado nixtamalización que consiste en cocer el maíz seco con agua y con cal de esta forma se ablanda el grano, se retira la cáscara. mejorando así su valor nutritivo y digestibilidad.
Entre los platos más
representativos destacan el pepián, un guiso lleno de sabor preparado con
carne, verduras y una salsa de especias tostadas; el kak'ik, una sopa de pavo
de origen maya con un característico color rojo; y los tamales, elaborados con
masa de maíz y envueltos en hojas de plátano, el caldo de pata... También son muy populares los
chuchitos, una versión más pequeña de los tamales que suele disfrutarse como
aperitivo o durante las fiestas familiares.

Y si hay algo de lo
que todo el mundo habla es del café guatemalteco. Reconozco que aquí cometí un
pequeño "pecado": no llegué a probar una taza durante el viaje,
aunque sí compré varios paquetes para regalar a amigos y familiares. Dicen que
está entre los mejores del mundo gracias a los suelos volcánicos y al clima del
país, así que tendré que saldar esa cuenta pendiente. Lo que sí viví fue la
experiencia de intentar moler cacao de forma tradicional. Después de unos
minutos entendí perfectamente el enorme esfuerzo que supone. Es un trabajo duro
y paciente que hace valorar todavía más cada tableta de chocolate.

Los mercados
tradicionales fueron otro de mis lugares favoritos. Pasear entre sus puestos,
llenos de frutas tropicales, especias, dulces caseros y comida recién
preparada, es una auténtica inmersión en la vida cotidiana del país. Ya sea en
los coloridos mercados de las tierras altas, en Antigua Guatemala o junto al
lago de Atitlán, siempre hay algún aroma que invita a detenerse y probar algo
nuevo.
A mitad de viaje
hicimos una noche en Ciudad de Guatemala y aprovechamos para cenar en el
restaurante Flor de Lis, uno de los referentes de la nueva cocina guatemalteca.
Toda la experiencia la podréis ver en mi Facebook e Instagram.
La gastronomía guatemalteca va
mucho más allá de la comida. Es una forma de entender la historia, las
costumbres y la hospitalidad de su gente. Cada receta conserva un pedacito de
su identidad y cada comida se convierte en una experiencia cultural. Eso sí,
después de varios días de viaje también he de confesar que, en más de una
ocasión, eché de menos los sabores de mi tierra. Al final, viajar también sirve
para descubrir otros mundos y regresar apreciando todavía más aquello
que siempre hemos tenido cerca.
Agradecer a mayakakawtravel.com la
organización de viaje, desde el primer momento Gerson estuvo dispuesto a
cumplir todos y cada uno de mis deseos, además pasó con nosotros mucha parte
del tiempo de nuestra visita a Guatemala, sin él no habríamos visto y
descubierto algunos de estos lugares.
Muchas más fotografías y
experiencia se quedan en mi cámara y memoria. Os recomiendo visitar este
hermoso y variado país en el cual podréis encontrar de todo: historia, arte,
cultura, flora, fauna, una temperatura perfecta y lo mejor, gentes amables que
hacen que la experiencia sea fantástica.
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