Conocí
a Andrea Tumbarello en Ourense cuando
vino a dar una conferencia sobre cómo cocinar trufa y castañas. Disfruté mucho
viendo cómo trabajaba y nos contaba trucos, todo ello sazonado de anécdotas
sobre cómo llegó a ser un referente en
la cocina de trufa en nuestro país, esto último lo digo yo, ya que su modestia
le impide hacerlo a él.
Tras
la charla, me acerqué para charlar un ratito, hacernos una foto y
comentar algún aspecto que me interesaba. Ni que decir tiene que su cercanía y atención fueron espléndidas, hasta
me dio a probar una lámina de trufa seca. Por cierto, una delicia que nunca
había tenido el placer de degustar.
Nos
intercambiamos mails y nos hicimos amigos por facebook, de vez en cuando nos
escribimos y estamos en contacto. Hace unas semanas le propuse una colaboración
para el blog e inmediatamente se puso a ello.
Como
curiosidad quiero que sepáis que este italiano se vino a España por amor, algo
que me parece muy emotivo y si no me equivoco siempre que tiene ocasión presume
de ello.
Una
vez aquí abre su restaurante “Don Giovanni” y no tarda mucho en convertirse en la
referencia de la cocina italiana en Madrid. Sus platos se basan en la calidad
del producto que sin grandes artificios ni disfraces innecesarios logra
alcanzar la exquisitez. Su excelente comida también se puede disfrutar en el “Hotel
Finca Cortesín de Casares” de 5
estrellas (Málaga) y en “Andrea e i suoi amici”, un comedor
privado situado a 200 metros de Don Giovanni.
Ha logrado grandes reconocimientos
y premios que seguro aumentarán, no sólo por su cocina sino también por su
calidad humana.
Si queréis saber más os recomiendo
visitar su web que tiene un diseño fabuloso y unas fotos de escándalo pero sobre todo si tenéis ocasión acudid a probar su comida.
La receta que quiere compartir con
nosotros se trata de unos maravillosos “Tagliatelle con trufa blanca” que se comen con los ojos.
Ingredientes:
- 100 grs. de tagliatelle por persona
- Puerro
- Vino italiano Prosecco
- Caldo vegetal
- Parmesano
- Trufa blanca
Elaboración:
Hacer un caldo, fondeando el puerro
picadito en mantequilla, una reducción del vino Prosecco, más el caldo vegetal
y un puñado de parmesano.
Cocer la pasta en agua bastante
salada.
Una vez al dente, añadir la pasta
sobre la salsa para una ligera cocción de unos segundos de duración.
Emplatar al momento y rallar, al
gusto, la trufa blanca sobre la pasta.
| Fotografía: Andrea Tumbarello |
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