Hace unos días recibí un paquete con setas,
procedía de la empresa “Hongos de Zamora” que se dedica a comercializarlas tanto silvestres como cultivadas. Entre ellas
me enviaron dos paquetes de Enoki,
una seta que tenía muchas ganas de probar ya que su aspecto es tan espectacular que invita a
ello.
El
Enoki es una seta cultivada, casi siempre las cultivadas se parecen a las
silvestres, pero este no es el caso. Hay tantas diferencias que nadie diría que
se trata de la misma, sólo cuando se investiga un poco te das cuenta de ello.
Flammulina
velutipes es el nombre que recibe el Enoki cuando se halla en estado silvestre, fructifica sobre madera
muerta, en varias ocasiones la he encontrado en el monte, pero siempre me he
limitado a fotografiarla y guardar su belleza en mi disco duro. Tiene el pie
aterciopelado negruzco, su sombrero es de color amarillo-anaranjado intenso y
su aspecto es gelatinoso.
El Enoki, que para nada nos recuerda al silvestre,
ya que es completamente blanco, de pie estilizado y largo, esto se debe a que
se mantiene en total oscuridad durante su cultivo, lo cual me recuerda a la
diferencia existente entre el espárrago blanco y verde. Crece en grupos y se
comercializa en pequeños lotes.
El
Enoki se puede consumir en crudo y me parece especialmente apto para
consumir en ensaladas, es crujiente y tiene un punto ligeramente picante, o al
menos a mi me lo ha parecido. Me parece ideal para acompañar platos a los que
les dará un ligero sabor pero una presentación impecable.
En breve os iré dejando las recetas que he
cocinado con esta nueva, pequeña y maravillosa joya que he descubierto. No olvidéis
visitar www.honza.es, allí encontraréis muchas variedades que os vendrán muy
bien en vuestra cocina diaria.
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