sábado, 21 de julio de 2012

Mi experiencia gastronómica en Tanzania


¡Qué bien se come en casa!
 
Con estas breves palabras podría resumir mi experiencia gastronómica en Tanzania pero esto sería demasiado fácil  y poco  “profesional” por mi parte.

En los años que llevo viajando por nuestro pequeño mundo y ya van unos cuantos países,  cuando regreso siempre digo lo mismo y por supuesto, en esta ocasión no iba a ser diferente. Y aunque nunca hago este tipo de viajes  para “comer” si me interesan mucho la  gastronomía de los lugares que visito,  en algunas ocasiones tengo la oportunidad de probarla y en otras simplemente la observo.

Como bien sabéis persigo las setas allá donde voy y es increíble pero a día de hoy creo que en casi todos mis viajes he podido satisfacer mi necesidad de verlas fuera de mi entorno habitual. Este año he cumplido mi deseo por partida doble. Las he visto en el super y en el campo. 

En la primera parada que hicimos en Arusha para abastecernos de agua y  algo más (aquí se puede leer cerveza y una botellita de vino tinto, las primeras serían una gran fuente de alimentación durante los días que seguirían),  pude ver que había setas a la venta tanto frescas como secas, de ello deduzco que son un alimento más o menos común entre algunos de sus habitantes.





Posteriormente en pleno Serengeti, cuando paramos a comer en uno de los lugares habilitados para ello pude encontrar algunas Ganoderma y más tarde en los alrededores de la fértil Arusha me encontré uno pequeño grupo de Agaricus (Champiñones),  de hecho hice parar a Max, nuestro guía para comprobarlo, y efectivamente, no estaba equivocada, allí estaban. Max me comentó que eso de buscar setas era algo muy difícil cuando a mí lo complicado me parecía conducir un jeep y ver un león entre la espesa hierba de la sabana, pero así es la vida, creo que cada uno tenemos un chip interno que nos hace detectar  lo que nos interesa. Pero realmente, ver una seta de no más de cinco centímetros desde el coche y no ver un león a unos pocos metros de tus narices es algo que ha empezado a preocuparme. Esto me hace tener la certeza de que  muchas más variedades se podrían encontrar, si las hubiese buscado, pero este no era realmente el objetivo de mi viaje, sólo fue un complemento y alegría más.


 Cuando tienes ante ti un león rugiendo, un grupo de jirafas comiendo, una manada de elefantes bebiendo, los babuinos jugueteando o un precioso leopardo,  todo lo demás pasa a un segundo plano.

Aparte de esto. Qué comentar sobre la gastronomía tanzana, pues bien, en pocas ocasiones pude comprobar y degustar la verdadera cocina del país, entre otras cosas porque en la mayoría de las ocasiones, los alimentos que nos sirven a los turistas están bastante “disfrazados” y adaptados  a nuestros gustos. Los tanzanos consideran la gastronomía una parte absolutamente desdeñable de la actividad turística, si los “picnic” que te proporcionan para comer durante el safari son lamentables, la comida del los hoteles, salvo raras excepciones, no es mucho mejor.

 Aún así tuve una larga charla con Max sobre ello, las  tediosas distancias entre los parques lo hacen posible, además pude visitar un mercado local, uno de los de verdad, no de esos preparados para los visitantes y en los que todo suena a artificial y preparado. Allí pudimos comprobar que tienen una dieta bastante variada, elaboran unos bollos dulces de pasta de maíz frita en aceite de girasol. 

Cocinan sabrosos caldos de arroz, sopas, y guisos  con aceite de girasol, cacahuete o coco, un buen sofrito de cebolla, tomate y otras verduras acompañan a la carne de vaca o pollo junto con el omnipresente plátano frito.

 El poco pescado que se ve es seco, supongo que la zona de costa esto cambia, pero en el interior apenas se consume en fresco. 







La variedad de frutas y verduras (mango, papaya, piña, caña de azúcar, uvas, melón, sandía….) es muy abundante y sabrosa, una verdadera delicia para el paladar.


En el mercado  una amalgama de alimentos, ropas y animales estaban a la venta. Trozos de pollo y ternera eran asados al espeto . Guisos de todo tipo que empezaban como debe ser, con un buen sofrito de cebolla. Enormes tinajas de arroz y maravillosas frutas acompañaban todo ello, esto me hace suponer que es un pueblo con una gran riqueza gastronómica, que como siempre, se disfruta de la forma más sencilla posible para garantizar su sabor y nutrientes.




También nos encontramos  al  borde de las carreteras con personas que vendían maíz asado, un pequeño y rustico fuego era más que suficiente para elaborarlo y creedme que el sabor y el olor eran deliciosos.





 
Algo que llamó mi atención fue la forma en la que nos servían la crema de verduras en pleno Serengeti, allí nos alojamos en un tend camp, una especie de tiendas de campaña en plena sabana pero en plan turístico, cama, ducha, baño y todo lo que pueda necesitarse, por haber hasta había enormes y hermosas jirafas pastando a escasos metros de la tienda. Pues  bien, las dos noches nos sirvieron la sopita en un recipiente que me recordó mucho a mi tierra aunque aquí ya está totalmente en desuso y lo tenemos como objeto de decoración, se trata de un pote de hierro en el cual cocinaban nuestras abuelas, verdaderamente bonito, y además las cremas  estaban muy,  muy buenas.


A pesar de todo ello o quizás gracias a ello es un país maravilloso con una flora y fauna extraordinaria, con unas gentes amables y sencillas que hacen de este viaje una experiencia inolvidable. Ojalá pueda repetirlo algún día ya que la llamada de África siempre vuelve y cuando regresas a casa, la estás sintiendo de nuevo. En algunos momentos incluso he podido sentirme cual Karen Blixen viviendo mis propias “Memorias de África”. 


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5 comentarios:

  1. Un viaja extraordinario Conchi.
    Gracias por compartir tu experiencia para estar más cerca de lo que tú has vivido.
    Un beso.

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  2. Bonita narración de tan esplendido viaje, y... ¡con setas!
    Me alegro de que hayas disfrutado tanto.
    Besines

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  3. Precioso viaje, para mi muy aventurero. Pero no deja ser una maravilla ver la naturaleza en vivo y en directo. buen domingo, besos

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  4. Conchi, que poquísima envidia te tengo!! ;)

    Un biquiño guapa!!!

    Lau.

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  5. Precioso y muy completo "reportaje" Conchi, me alegro que lo hayas disfrutado.

    Un saludo

    Jose

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