Esta será la primera
receta que publico con esta seta. Antes de seguir adelante quisiera decir que
no debe ser recolectada si no se conoce a la perfección ya que existen algunos Clitocybes blancos muy parecidos que
pueden darnos un disgusto.
Los que la conocéis
bien, sabréis que su característico olor a harina le da alguno de sus nombres nombres populares, la molinera o harinera. En algunas zonas, se conoce por “chivata” ya que comparte
habitat con el apreciado Boletus ,
los C. prunulus nacen antes que éste,
por ello cuando la encontremos debemos recordar bien el lugar para regresar de
nuevo algunos días después.
Con respecto a la
receta, os diré que si importantes son las setas, las almejas y el vino que
empleéis no lo son menos, os recomiendo un buen Albariño o Godello, además una
vez abierta la botella tendremos que consumirla y ésta será el acompañamiento ideal. Unas buenas almejas gallegas darán el punto perfecto. De de esta
manera este plato lo podremos convertir en un excelente manjar.
Ingredientes:
- Setas. Clitopilus prunulus
- Almejas
- Cebollas
- Ajos
- Harina
- Aceite de oliva
- Vino blanco
- Sal
- Perejil
Elaboración:
Lavamos bien las
setas, escurrimos y reservamos.
Mientras cortamos la
cebolla y los ajos muy menudos. Lo pochamos en una sartén con un poco de aceite
de oliva, dejamos unos minutos y agregamos las setas cortadas en trozos. Poco a
poco irán soltando agua, cuando se haya evaporado espolvoreamos con un poco de
harina, dejamos cocinar ligeramente y añadimos las almejas y el vino blanco.
Salamos al gusto. Echamos el perejil picado, cocinamos a fuego lento hasta que
las almejas se abran.
Servimos bien
caliente y con una buena rebanada de pan para mojar en la salsa.
Y para terminar, una
didáctica fotografía de un buen grupo de Clitopilus
prunulus.
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| Fotografía: Eva García |
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